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 La Basilica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

 El Altar de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

 Descripción del Lienzo



BASILICA DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE CHIQUINQUIRÁ



 
El templo iniciado en 1976 y consagrado por el Obispo de Mérida, Sr. Rafael Lasso de la Vega, en 1823, mide 79 metros de largo, 35 metros de ancho, y de alto 15,84 metros.
Consta de tres naves; las dos laterales se confunden en ábside tras el presbiterio, rodeándolo con una arcada muy elegante.
La nave central tiene diez  columnas, cuatro compuestas y seis sencillas, que sostienen seis bóvedas con sus respectivos arcos torales. Las laterales tiene diecinueve bóvedas de arista que descansan sobre tres arcos de medio punto; diecinueve vitrales, correspondientes a las bóvedas, ostentan  los misterios del rosario y otros motivos religiosos.
El contorno del templo esta levantado en retroplistras o parastades, y columnas embutidas y arcos que forman quince capillas. El altar del Santo Cristo, que está en el eje detrás del presbiterio, es de orden dórico; los otros, correspondiéndose frente a frente, son de orden jónico moderno, toscano, corintio, compuesto, jónico antiguo y dórico.
Cada una de las bóvedas está adornada con florones, festones y hojas de acanto, La que sirve de dosel al trono de Nuestra Señora está especialmente adornada con largos arabescos que van del centro hacia las columnas  correspondientes.
La cúpula, de orden jónico moderno, sobre las cuatro arcas torales del crucero, consta de cimborrio circular, cúpula y linterna. Tiene de diámetro once metros y cuarenta de elevación. El cimborrio tiene ocho ventanales en arco y ocho entre paños. En el cornison, por la arte interior, está inscrito el estribillo tradicional de la novena de Nuestra Señora: “Pues sois de los pecadores el consuelo y la alegría: oh Madre clemente y pía, escuchad nuestros clamores”.
En las pechinas están, dentro de óvalos ricamente adornados, los evangelistas.
Las dos torres son esbeltas y cuadrangulares, distan entre si 26,90 metros. El atrio se eleva sobre la plaza cinco metros. Sus dos órdenes  de escalinatas, son de piedra, y el plano terminado en baldosín. Hay tres puertas.
En el costado norte del templo esta la capilla de los difuntos.
El pavimento y la balaustrada del presbiterio son de mármoles italianos, de diversos colores; el de la Iglesia es de granito, lo mismo el de la sacristía.
Y describiendo tan grandioso templo, no se pude omitir que el Arquitecto que lo diseño, fue el Capuchino Valenciano Fray Domingo Pérez de Petres; inicio el templo en 1796 el P. José María Granados; lo continuo el P. Miguel Garnica, trabajo arduamente en la obra  de 1801 a 1818. La ornamentación se debe al M. R. P. Fr Buenaventura García y Saavedra, al maestro Antonio Cortez Mesa y a los superiores de la comunidad, de un siglo para acá.
En 1896 un incendio destruyó la sacristía y gran parte del antiguo Convento, El Prior, Fray Pascual Cabello, en común acuerdo con el Provincial Fray Cipriano Sáenz de Buruaga, encargó los planos para la nueva sacristía al español Lorenzo Murat y a su socio Jenaro Bermúdez, chiquinquireño. La ejecución la realizó el maestro Antonio Cortés Mesa. Es cuadrilátera, 12,50 metros de lado y 8,50 de alto. En el centro va la columna de estilo jónico, con pedestal; de la columna arrancan cuatro arcos y bóvedas rebajadas, ornamentada con bocelones y florones. El entrodós de los arcos, con casetones adornados.
 
En los muros están los cuadros: del Señor Misericordioso, la Virgen de las Lajas, el Nuncio Apostólico D. Pablo Giobbe, el obispo de Mérida, D. Rafael Lasso de la Vega, el arquitecto Fray Domingo Buix de Petrés; los Padres Fray Miguel Garnica y Fray Buenaventura García; en el paso al templo: el arzobispo D. Fray Cristóbal de Torres, O.P. y el Presidente D. Sancho Girón. La sacristía se inauguró en diciembre de 1898
 
A petición del prior del santuario  Fr. Salvador Ruiz, recomendada por el Nuncio apostólico D. Pablo Giobbe y por los prelados de Colombia, y apoyada en Roma por los cardenales Antonio Vico, Francisco Ragonesi y Enrique Gasparri, con 18 de Agosto   de 1927 su Santidad Pio XI  otorgó al santuario con el título de Basílica Menor.
Dando cumplimiento al decreto apostólico el 9 de Julio de 1928, en presencia del Nuncio Apostólico, del Arzobispo de Bogotá Don Ismael Perdomo, del presidente de la republica Dr. Miguel Abadía Méndez  y de muchos otros personajes Eclesiásticos y Civiles.
El 29 de julio de 1967 a las 5,30 de la mañana un temblor dejó semidestruida la Basílica, la parte alta del frontis y las torres de la basílica quedaron en ruinas, lo mismo que el entejado central, el embovedado quedó agrietado, la cabeza de la estatua en piedra de Santo Domingo que estaba en la parte alta del frontis se vino a tierra.
La Imagen de Nuestra Señora fue trasladada del templo al día siguiente y llevada al patio del convento de los frailes dominicos donde siguió recibiendo el culto que le tributan los peregrinos.
El 9 de julio de 1969 en el aniversario 50 de la coronación y  reconstruida la basílica, la imagen es llevada del patio del convento dominicano hacia el atrio donde se celebró la eucaristía. Allí se leyó el mensaje del Papa Pablo VI, se hizo la consagración oficial de Colombia a la Virgen. El obispo de Tunja  Monseñor Ángel María Ocampo Berrío, y fray Alberto Madero, colocaron la Media Luna repujada en oro, a los pies de María, y la Imagen vuelve a ser colocada en su trono.
Para el año de 2007 se construye la nave de la reconciliación  inaugurada el 19 de marzo de 2008.
 


 
EL ALTAR DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE CHIQUINQUIRÁ


 
Estando encargado del santuario el Padre Benedicto Bonilla de (1842 a 1866), se pidió a Francia un altar de plata con planos del arquitecto Zipaquireño  José María Mesa, pero no llegò completo. Por otra parte era deseo de los Dominicos que se levantase a Nuestra Señora un trono hecho en materiales nacionales.
En 1902, los padres descubrieron en la Villa de Leiva una mina de mármol, e inmediatamente dieron mano a conseguir la maquinaria para la explotación y a construir el camino para levar el mármol a Chiquinquirá en carros de bueyes.
Con  planos del arquitecto Antonio Cortes Mesa, se iniciaron los trabajos de construcción el 2 de Julio de 1904, y pudo ser consagrado el 24 de Diciembre de 1908 por el Arzobispo Primado D. Bernardo Herrera Restrepo.
El altar tiene doce metros de altura. Es de orden corintio.
En forma de baldaquino, se levanta sobre una plataforma de tres gradas, amplia base con tres mesas donde se celebraron misas hasta la reforma del Vaticano II, y ocho esbeltas columnas. Lo rematan tres ángeles dorados, de tamaño natural, que llevan emblemas alegóricos a los misterios del rosario. Sobre la cornisa del frente están apoyados dos angelitos que sostienen el anagrama de “María”. En medio   está suspendido el milagroso cuadro de Nuestra Señora entre nubes de plata y rayos dorados.



 
DESCRIPCIÓN DEL LIENZO



El lienzo, está pintado al temple, sobre una tela de algodón, tejida por los indígenas. Tiene 1.13 metros de alto por 1.26 de ancho.
Son tres las imágenes: la Virgen del Rosario (1.05 de alto), en el centro, mirando un poco a la izquierda; San Antonio de Padua (1.04 de alto),  vuelto hacia la Virgen; y San Andrés apóstol (0.90 de alto,) a la izquierda un poco inclinado hacia el centro.
La Virgen esta en elegante disposición, de pie sobre la media luna. Lleva sobre la cabeza una toca blanca, que dejándole descubierto el rostro y el cuello, cae por los lados, viniendo a recogerse sobre el pecho en bien sombreados dobleces. La túnica es rosada; el manto azul celeste cobija los hombros, y baja con natural elegancia a la rodilla saliente; vuelve a plegarse bajo el brazo derecho; llega hasta al izquierdo que sustenta al niño, casi desnudo, y pasando un tanto bajo los pies de este y la mano de la Virgen, aparenta estar sosteniendo, cayendo suavemente las orillas, expresión que da a la Señora la actitud de ir andando.
Un Rosario cuelga del dedo del meñique de la mano izquierda de la Virgen, y en su diestra tiene un cetro que se apoya suavemente sobre la rodilla del Niño, y va inclinándose hacia el hombro derecho.
El Niño suelta de la mano izquierda un pequeño rosario, y sustenta con los dedos pulgar e índice de la derecha un cordelito al que está atado un pajarito policromado, que  viene a quedar sobre el pecho de Nuestra Señora.
San Andrés es de aspecto grave y majestuoso; en la mano derecha lleva un  libro abierto, en el que está leyendo; el brazo izquierdo pasa por el ángulo superior de la cruz aspada, que se apoya en el suelo y sube más arriba de la cabeza del santo. La túnica es rosada, y el manto purpureo, que bajando hasta la mitad del cuerpo, forma pliegues muy naturales. Tiene los pies descalzos.
San Antonio va sencillamente vestido con su hábito azul caído; lleva calada la capucha, y sobre un  libro que lleva cerrado sobre la mano izquierda, está de pie un Niño Jesús desnudo que sustenta en la mano izquierda un mundo que bendice con la diestra. Entre el brazo derecho y el libro sostiene el santo el lirio, que en forma de palma va a descansar sobre el hombro derecho. No lleva sandalias.
A primera vista se descubre los vestigios de las goteras que corrieron sobre la pintura. Destácase la Virgen grave, serena, majestuosa, toda rodeada  de un iris de resplandores  muy agradables. La modesta actitud de la Santísima Virgen, su indefinible sonrisa, sus ojos entre cerrados, la revisten de una dulzura inefable y conmovedora. Las imágenes impresas a corta distancia, resaltan a distancia con tal perfección y viveza de colores que encantan, y mueven el corazón y los sentidos a un santo recogimiento. Fenómeno singular que no ha dejado de ser ponderado por los muchos que se han detenido a contemplarlo.
El cuadro está adornado con las coronas y el cetro;  los dos rosario de Nuestra Señora y de su Niño; veintisiete escudos en oro, de la santa sede de la Provincia Dominicana de Colombia, y de las Diócesis Nacionales. Rodean el sagrado lienzo treinta semicircunferencias de plata. Y alrededor esta engarzado un  gran rosario de plata y dos gigantescas rosas del mismo metal.
Un fuerte cristal protege la pintura desde 1987. Entre nubes y rayos de plata dorada aparece el cuadro suspendido bajo el templete de su trono de mármol.




 














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